Bar de tapas y de barrio
- Para picar
- Tapas
- Raciones y medias
- Montaditos
- Fritos
- Guisos de la casa
- Postres caseros
- Bebidas
Bares, tabernas y abacerías
En un bar de tapas la carta cambia tanto como la pizarra: hoy hay carrillada, a las once ya no queda ensaladilla y la media de croquetas ha subido diez céntimos. MenuAI pone esa carta en el móvil del cliente, con la tapa, la media y la ración de cada plato, y te deja tocarla desde la barra sin reimprimir nada.
El cliente apunta la cámara al QR de la mesa o del mostrador y la carta se abre sin instalar ninguna aplicación. Tú la cambias desde tu móvil y el QR que ya tienes pegado sigue valiendo.
30 días de prueba con todo incluido Sin permanencia
Diseños para bar de tapas y de barrio
Ábrelos: son cartas de ejemplo completas, con buscador, filtro de alérgenos y la ficha de cada plato. Puedes cambiar de diseño cuando quieras.
Empezar a mano
Si no tienes foto de la carta, eliges tu tipo de local al darte de alta y empiezas con estas secciones ya puestas. Las cambias, quitas o añades desde el panel.
Más datos del plato:
Más datos del plato:
Cada plato admite hasta tres tamaños (cuatro si los lee la IA de tu carta), cada uno con su precio: tapa, media y ración, o solo media y ración si la tapa no la pones. En la carta salen juntos debajo del nombre, y quien toca la ensaladilla ve en grande sus tamaños, la descripción y los alérgenos.
Lo que lleva un precio único, como una tabla de ibéricos, se queda con su precio y nada más. Y el pescaíto que va según mercado sale como «S/M». No hace falta repetir la ensaladilla tres veces para tener tres precios.
A media noche siempre se acaba algo. En el panel, cada plato tiene su interruptor de agotado: un toque desde el móvil y en la carta sale tachado, con el rótulo «Agotado», para que nadie lo pida y el camarero no vaya mesa por mesa dando la noticia. Al día siguiente lo vuelves a encender con otro toque.
Con los precios, parecido: el de la caña se cambia desde la lista de platos, sin abrir la ficha, y el de la media de gambas, desde la suya. El cambio llega a la carta en cosa de un minuto. Las cartas plastificadas con el precio tapado con cinta se pueden quedar en el cajón.
Lo que en tu bar va escrito con tiza en la puerta tiene dos sitios en la carta. Marca como destacados hasta seis platos y salen arriba del todo, en «Selección del chef», antes que las secciones de siempre. O crea una sección «Fuera de carta» y ocúltala el día que no haya nada: se guarda con sus platos y vuelve a salir cuando la marcas otra vez.
Y si te tira la pizarra de verdad, el diseño La Pizarra pinta la carta en verde oscuro de pizarra, con los rótulos en letra de tiza.
Una taberna o una abacería no vende igual que un bar de raciones. La chacina va al corte, las gildas por unidad y el vino por copa, con su denominación de origen. Por eso, si eliges uno de esos dos tipos al darte de alta, la ficha de cada plato te enseña primero, en «Más datos», lo que más vas a usar:
Con el plan Mesas, cada velador de la terraza lleva su QR numerado. Desde ahí el cliente pide, llama al camarero o pide la cuenta, y el pedido entra en el panel de servicio, que se abre en cualquier móvil o tablet del bar. Todo el recorrido está en pedidos desde la mesa.
Si de momento solo quieres la carta, sin pedidos, imprimes el QR de tu carta y lo pones en la barra y en cada mesa.
Si activas el inglés, al turista que tiene el teléfono configurado en inglés la carta le llega traducida desde el mismo código, y arriba sale un botón para cambiar de idioma. La traducción la hace la IA cuando se lo pides desde el panel, y la corriges a tu gusto: el salmorejo puede seguir llamándose salmorejo, con su explicación entre paréntesis. Más en tu carta en inglés.
Y quien pregunta por el gluten ve de un vistazo qué platos no lo llevan: la carta tiene un filtro «Sin…» para cada uno de los 14 alérgenos y, con el filtro puesto, esconde también los platos que no has confirmado.
Precio
Platos sin límite, por 9 € al mes + IVA. Sin instalación ni permanencia, y con 30 días de prueba con todo incluido.
MenuAI
Plan Carta
Total al mes9 €
+ IVA Sin permanencia
Probarlo 30 díasPreguntas
No hace falta. Si la tienes en papel, basta con fotografiarla (o mandar el PDF) para que la IA saque las secciones, los platos, los precios con sus tamaños y los alérgenos propuestos; tú lo repasas antes de publicar. Si prefieres empezar de cero, al elegir «Bar de tapas y de barrio» y pulsar «Empezar a mano» ya tienes puestas las secciones de partida: para picar, tapas, raciones y medias, montaditos, fritos, guisos de la casa, postres caseros y bebidas.
Nada. El QR apunta a la dirección de tu carta, no a un PDF, así que sigue igual aunque cambies platos, precios o diseño. Se imprime una vez.
Escríbelo donde lo vea todo el mundo: en la descripción de la sección de bebidas o en el aviso de precios, que sale al final de la carta. Por ejemplo: «Con cada bebida, una tapa a elegir de la pizarra».
Sí. El diseño se cambia desde el panel cuando quieras y la carta conserva sus platos, sus precios y sus fotos. El QR tampoco cambia.
30 días de prueba Sin permanencia
30 días del plan Mesas con todo incluido: la carta con IA, el QR y los pedidos desde la mesa. Empieza en cuanto te das de alta y, al acabar, eliges el plan que te compense.
MenuAI acaba de abrir: aquí no vas a ver testimonios ni cifras de clientes que todavía no tenemos. Decide con tu propia carta delante.