Hamburguesería y smash burger
- Burgers
- Extras
- Entrantes
- Patatas
- Salsas
- Batidos
- Menús
Carta por tipo de local
La carta de una hamburguesería se complica rápido: la misma burger en sencilla y en doble, el combo con patatas y bebida, los extras que suben el precio y media docena de salsas. La montas tal cual en MenuAI y tu cliente la ve en su móvil, con el sésamo del pan y la mostaza de las salsas marcados plato a plato, y el combo con lo que incluye y cada suplemento a la vista.
30 días de prueba con todo incluido Sin permanencia
Diseños para hamburguesería y smash burger
Ábrelos: son cartas de ejemplo completas, con buscador, filtro de alérgenos y la ficha de cada plato. Puedes cambiar de diseño cuando quieras.
Empezar a mano
Si no tienes foto de la carta, eliges tu tipo de local al darte de alta y empiezas con estas secciones ya puestas. Las cambias, quitas o añades desde el panel.
En MenuAI un combo es un menú. Lo creas con «Añadir menú» y le pones tres cosas: el precio del combo, lo que incluye («patatas fritas y bebida») y los grupos entre los que se elige, como «Elige tu burger» o «Bebida».
Cada opción puede llevar su suplemento. Si la bacon cheese cuesta un euro más dentro del combo, escribes 1; si va incluida, lo dejas vacío. En la carta sale «+1,00 €» a la derecha del nombre, y el cliente sabe lo que paga antes de elegir.
Si vas a usar los pedidos desde el móvil, pon en cada grupo también la opción incluida: el cliente elige una de cada grupo. Por ejemplo, «Patatas fritas» sin suplemento y «Patatas con cheddar y bacon» a +2,00 €, juntas. Y si importas la carta desde una foto o un PDF, repasa los combos: los suplementos no se importan.
MenuAI no cuelga un botón de extras dentro de cada burger. Los extras van en su propia sección, «Extras», con una línea que lo explica («Para añadir a cualquier burger») y su precio al lado: carne extra, loncha de cheddar, bacon, huevo a la plancha, jalapeños o pan sin gluten. Como no llevan foto, la sección sale en lista compacta y no ocupa media carta.
Las salsas son el caso típico de precio único: pones 0,80 € a la sección una sola vez y todas lo heredan, sin repetirlo línea a línea.
Desde la mesa, el extra se pide como una línea más. Para lo demás está la nota para cocina de cada plato, de hasta 140 caracteres: «sin pepinillo», «el bacon, en la de la niña».
Cada plato admite hasta tres tamaños con su precio, o cuatro si vienen así en la carta que importas: sencilla y doble en las burgers, normal y grande en las patatas, caña y pinta en la cerveza de grifo. La burger sale una vez, con sus dos precios, y no en dos líneas casi iguales que alargan la carta.
En «Más datos» de cada plato marcas también si pica (de uno a tres niveles), si es vegano o vegetariano y cuántas piezas trae una ración, como las ocho alitas. Salen debajo de la descripción, junto a los alérgenos: «Picante» o «Vegano» como etiqueta y las piezas en la línea de datos.
El pan de las burgers suele llevar sésamo por encima, y el brioche, huevo y leche. La salsa de la casa lleva mostaza y huevo, y casi todo lo rebozado lleva gluten. Son de los 14 alérgenos que hay que declarar, y en una hamburguesería salen en casi todos los platos.
La IA los propone al importar tu carta y tú los confirmas. Hasta que no lo haces, la carta no los da por ciertos. Quien no puede tomar sésamo marca «Sin sésamo» y deja de ver las burgers que lo llevan y las que aún no has confirmado. Si toca la Clásica, la ficha le enseña sus tamaños y sus alérgenos con el nombre completo. Todo el detalle, en carta con alérgenos.
Con el plan que trae las mesas, cada mesa tiene su QR, y en la barra puedes poner varios (Barra 1, Barra 2…). El cliente abre la carta, añade la burger, el combo con lo que ha elegido de cada grupo y el batido, y manda el pedido. Lo oyes en la tablet de la barra y la cocina lo ve en grande.
No es un quiosco de pedir y pagar en el mostrador: se pide desde el sitio y se paga al terminar, en el local. Cómo funciona todo el recorrido, en pedidos desde la mesa.
Marcas el plato como agotado desde el panel y en la carta sale tachado y con su rótulo. Desde la mesa ya no se puede pedir, así que nadie espera un pedido que no va a salir. Mañana lo vuelves a activar con otro toque. Va plato a plato: si se acaba el brioche, marcas las burgers que lo llevan.
El cliente de fuera que tiene el móvil en inglés ve la carta traducida: la traduce la IA y tú puedes corregirla a mano. Y si tu carta está en papel, no hace falta copiarla: basta una foto de la carta o su PDF, como cuenta la página para convertir la carta en PDF o foto en carta digital.
Precio
Platos sin límite, por 9 € al mes + IVA. Sin instalación ni permanencia, y con 30 días de prueba con todo incluido.
MenuAI
Plan Carta
Total al mes9 €
+ IVA Sin permanencia
Probarlo 30 díasPreguntas
No como un botón dentro de cada burger. Los extras van en su propia sección, cada uno con su precio, y desde la mesa se piden como una línea más. Para decir a qué burger va cada extra, el cliente lo escribe en la nota para cocina.
Sí, con el plan que trae las mesas. El cliente elige una opción de cada grupo del menú y los suplementos se suman al precio del combo. Por eso en cada grupo tiene que estar también la opción que va incluida.
No. Los pedidos de MenuAI son los de las mesas y la barra de tu local: no hay reparto a domicilio ni pago desde el móvil. Lo que sí puedes es tener en la carta una sección «Para llevar» con sus precios, como información.
Hay tres recomendados: Diner, oscuro, con suelo de damero, rojo y cromo; Callejero Bold, de street food; y Nórdico Minimalista, claro y sobrio. Subes tu logo y la foto del local, eliges el color y cambias de diseño cuando quieras sin rehacer la carta.
30 días de prueba Sin permanencia
30 días del plan Mesas con todo incluido: la carta con IA, el QR y los pedidos desde la mesa. Empieza en cuanto te das de alta y, al acabar, eliges el plan que te compense.
MenuAI acaba de abrir: aquí no vas a ver testimonios ni cifras de clientes que todavía no tenemos. Decide con tu propia carta delante.